Pasta con patatas crujientes en salsa de mostaza y tomate

Pasta con patatas crujientes en salsa de mostaza y tomate

VegetarianoMenos de 30 minSarténCena • AlmuerzoComida caseraEuropa del Este
Fácil
25minutos
520kcal
2personas

MACROS

por ración
gProteínas
gGrasas
gCarbohidratos
gAzúcar
gFibra
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Un plato saciante que combina pasta y patatas crujientes rebozadas en sémola bajo una salsa picante.

Si buscas una forma de variar tu guarnición habitual, esta Pasta con patatas crujientes en salsa de mostaza y tomate será tu descubrimiento favorito. Este plato une dos texturas: pasta tierna cocinada al dente y cubos de patata increíblemente crujientes. El secreto del crujido perfecto reside en el uso de la sémola de trigo; ésta crea en la superficie de la patata una costra fina, dorada y muy resistente que no se ablanda inmediatamente tras añadir la salsa. La Pasta con patatas crujientes se adereza con una mezcla de kétchup y mostaza, lo que crea un sabor profundo con un ligero toque picante y una agradable acidez. En esta receta también usamos un poco de harina para que la salsa sea aterciopelada. Este plato es un excelente ejemplo de cómo productos básicos de la despensa como el aceite de girasol, la sal y la pimienta pueden transformarse en una comida completa al estilo comfort food. Esta combinación de carbohidratos es común en la cocina de Europa del Este y gusta especialmente a los niños por su sabor intenso. No dejes de probar este método de rebozado con sémola, ya que puede usarse como plato independiente. Es importante calentar bien el aceite para que la fritura comience al instante, sellando los jugos del vegetal.

Ingredientes

  • 200 g Pasta (aprox. 2,5 tazas)
  • 350 g Patatas (2-3 patatas medianas)
  • 2 cda Sémola de trigo
  • 3 cda Kétchup
  • 1 cdta Mostaza
  • 1 cdta Harina
  • 3 cda Aceite de girasol
  • 0.5 cdta Sal
  • 0.25 cdta Pimienta

Instrucciones

  1. 1
    Cuece la pasta en agua con sal hasta que esté al dente. Antes de escurrir, reserva aproximadamente media taza del agua de cocción para la salsa.
  2. 2
    Pela las patatas y córtalas en dados pequeños (unos 1,5 cm).
  3. 3
    En un bol, mezcla las patatas troceadas, la sémola, la sal y la pimienta. Mezcla bien para que cada trozo quede cubierto.
  4. 4
    Calienta el aceite de girasol en una sartén grande a fuego medio. Coloca las patatas en una sola capa y fríelas, removiendo de vez en cuando, hasta que estén doradas y tiernas por dentro (unos 10–12 minutos).
  5. 5
    En un recipiente pequeño, mezcla el kétchup, la mostaza, la harina y el agua reservada de la pasta hasta que no queden grumos.
  6. 6
    Cuando las patatas estén crujientes, añade a la sartén la pasta cocida y vierte la salsa preparada.
  7. 7
    Remueve todo bien al fuego durante 1–2 minutos para que la salsa espese y cubra uniformemente la pasta y las patatas.
  8. 8
    Sirve caliente, decorando al gusto con pimienta recién molida.

Consejos del Chef

  • Para que las patatas queden lo más crujientes posible, sécalas con papel absorbente tras cortarlas y antes de rebozarlas en la sémola.
  • Si te gusta el picante, aumenta la cantidad de mostaza o añade una pizca de guindilla.
  • La sémola se puede sustituir por harina, pero es precisamente la sémola la que aporta esa textura granulada y crujiente.

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